Paciente de 78 años, con antecedentes de hipertensión arterial, fue evaluada en el consultorio de neurología por presentar trastornos en la memoria anterógrada y fallas en la atención asociado a alucinaciones visuales de al menos 6 meses de evolución, que empeoraron en las últimas semanas, asociadas a bradicinesia y temblor en reposo. Fue evaluada ambulatoriamente indicándosele L- dopa. A las 24 horas presentó un síndrome confusional alucinatorio. ¿Qué diagnóstico explica este cuadro?